Isabel Banal «Cosechas»

El cultivo de la tierra durante años ha conformado el paisaje. Todo el macizo del Cap de Creus está lleno de bancales donde se cultivaba la vid y el olivo (sobre todo una especie autóctona: la ley de Cadaqués). Salvador Dalí, en los años veinte, los pintó en varias ocasiones, y en el cuadro La Madonna de Port Lligat, sobre la repisa del altar, podemos ver una rama de olivo y dos aceitunas, entre otros elementos. La casa de Port Lligat también mantiene un gran vínculo con el olivar; allí Dalí se refugiaba y conectaba con el paisaje y los tiempos de la naturaleza. Él mismo escribe: “Soy un payés catalán de acuerdo con el alma de mi tierra.”

La propuesta Cosecha nos habla de la distancia existente con el origen de este paisaje, de la desconexión actual con los ciclos del trabajo agrícola. Se ha sustituido el gesto de recoger el fruto del olivo por el gesto rápido e inmediato de tomar un bote de la estantería del supermercado. Al mismo tiempo, la acción-instalación hace un guiño al hecho de que, en la intimidad, Gala era llamada “la Oliva” o “la Oliveta”.


Créditos
Texto: Isabel Banal
Fotografía: OPR